El futuro de la carne

¿Cuál es el futuro de la carne? El pasado mes de diciembre, un restaurante israelí sirvió por primera vez carne cultivada en laboratorio. Sin conocer el concepto, uno podría imaginar que esta carne “falsa” es en realidad un mejunje de verduras comprimidas para formar un filete, o sea, que es carne vegetal. Estos productos, que cada vez consiguen sabores similares a la carne animal con marcas que crecen imparablemente como Impossible Foods o Beyond Meat, va camino de desplazar a la carne a la que estamos acostumbrados, y logran un aporte nutricional similar o incluso más beneficioso en algunos aspectos. Al ser totalmente “plant-based”, es apta para consumo de vegetarianos y veganos.

La carne fabricada en laboratorio no es vegana

Pero la carne cultivada está lejos de ser vegana. Es De origen animal, lo que la diferencia de la carne convencional es que la cultivada se consigue en laboratorios, tras extraer una célula del músculo de un animal y evitar, así, el sufrimiento y el sacrificio del mismo. Es un producto orientado a un público concienciado con el bienestar animal —puesto que el ejemplar no muere ni tiene por qué padecer dolor— pero, potencialmente, también con ese público preocupado por el impacto ambiental de la industria ganadera.

La carne del futuro reducirá las emisiones globales de efecto invernadero

Al sector cárnico se le atribuye buena parte del impacto climático de los humanos. Contribuye un 18% más que el transporte a las emisiones globales de efecto invernadero, que provocan el calentamiento global (y, por ende, la crisis climática). La carne además tiene un alto impacto ambiental que se mide en la cantidad de tierra que ocupa: más del 30% de la superficie terrestre. El 80% de los terrenos agrícolas se destinan para alimentar al ganado, según la FAO.

También planea la cuestión, no menor, del declive de recursos del planeta. La cada vez menor disposición natural de agua y la pérdida progresiva de calidad del suelo —según la ONU, el mundo pierde cada año 24.000 millones de toneladas de suelo fértil— exigen una sofisticación de las técnicas para ganar eficiencia y poder alimentar a la población de 9.700 millones que la ONU estima habrá en 2050.

Por eso, sea por cuestiones de conciencia ambiental o por la propia disponibilidad de recursos, algunos estudios vaticinan que no nos quedará otra que avanzar hacia un futuro libre o parcialmente libre de carne dentro de una nueva estrategia que busca la alimentación sostenible.

Empresas que apuestan por la carne fabricada en laboratorio

Así lo puso de manifiesto en 2019 un informe de la consultora ATKearney, publicado en 2019. El estudio pronosticaba que para el año 2040 apenas el 40% de la carne que consumamos será de origen animal y tradicional, mientras que el 25% serán reemplazos veganos y el 35% carne cultivada.

Actualmente, empresas como Future Meat, Memphis Meats y Eat Just están apostando por esta última opción.

“Las células son los bloques de construcción de la vida. Toda la carne que comemos crece a partir de células animales, y nuestro enfoque no es diferente: Producimos alimentos obteniendo células de alta calidad de los animales. Luego cultivamos las células en carne alimentándolas con sus nutrientes favoritos. Llamamos a este proceso ‘Nutrición Esencial’, porque alimentamos a las células exactamente con lo que necesitan para prosperar, eliminando cualquier paso innecesario en el camino”

explican desde Memphis Meat en su web.

¿Cómo se fabrica la carne en laboratorio?

“Nuestras células se cultivan en biorreactores patentados que pueden sustituir a los graneros, gallineros y fábricas de procesamiento de carne. Los productos son indistinguibles de la carne de origen animal. Esta tecnología de distribución es sostenible y rentable, y debido a los rápidos ciclos de crecimiento, permite a los productores adaptarse rápidamente a las cambiantes demandas del mercado”

declaran por su parte desde Future Meat.

Según el estudio de ATKearney, la carne cultivada presenta importantes ventajas frente a la convencional en el uso de recursos. Requiere mucha menos tierra arable y una cantidad significativamente menor de agua. Además tiene la capacidad de transformar el valor nutricional de la carne, reemplazando los ácidos grasos por omega, por ejemplo, y de extender su tiempo de vida, sin exigir un elevado gasto energético en refrigeración y transporte, al estar expuesta al riesgo de degradación por bacterias.

Sin embargo, el precio de estos productos cárnicos son todavía mucho mayores que los de la carne convencional, por lo que en principio sería aun lujo que unos pocos se podrían permitir. Según la start-up californiana Eat Just, un solo nugget de laboratorio puede costar 50 dólares.

En cualquier caso, los remplazos veganos y la carne cultivada no parece que vayan a desplazar a la carne por completo, sobre todo teniendo en cuenta que la demanda de carne crece a un ritmo de un 3% por año.

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