¿Quién paga el punto verde?

Si tiene una botella, una lata, un brick o cualquier otro envase doméstico delante, os animamos a que observéis si éste cuenta con un dibujo de dos flechas verdes que, en direcciones opuestas, forman un círculo. Seguramente lo reconozcas al instante, pero no necesariamente sabrás qué es, para qué sirve o cuál es su funcionamiento exacto.

Punto verde

Es lo que se conoce como “punto verde” y su finalidad es hacernos saber que el envase, diferenciado con dicho símbolo, tiene mucho más valor que cualquier otro que no disponga del mismo.

El punto verde garantiza una segunda

El producto que tenemos delante, afortunado él, puede tener una segunda vida. A veces incluso una tercera, o más. Quizá no en forma de envase, pero sí como cualquier otro producto, creado eso sí a partir de sus materiales, porque ese envase será reciclado. Ahora bien, para que los envases puedan disfrutar de sus sucesivas vidas tienen primero que ser separados adecuadamente en su origen, es decir, han de ser introducidos en el contenedor amarillo o azul.

El punto verde forma parte del producto desde su nacimiento. Las empresas envasadoras pagan por incluirlo en sus envases y que éstos sean gestionados correctamente. Así, se trata de un instrumento financiero para garantizar el reciclaje de los envases.

Responde a un modelo europeo, el de mayor implantación en el continente, por el cual las envasadoras pagan a las organizaciones encargadas de la gestión de residuos de acuerdo con  los principios definidos en las normativas europeas relativa a los envases y residuos de envases, así como a la legislación nacional de cada estado.

Este símbolo, protegido a nivel internacional, llegó a España a finales del 1997, cuando Ecoembes, la entidad sin ánimo de lucro que gestiona los envases en este país, se adhirió a Pro Europe (Packaging Recovery Organisation Europe s.p.r.l.). A través de este acuerdo, por el que Ecoembes obtuvo la licencia de uso exclusivo de la marca “Punto Verde” en territorio español, las empresas que colocan envases en el mercado en España empezaron a hacerse cargo de la responsabilidad de la gestión de dichos envases -una vez convertidos en residuos- gracias a esta garantía.

Eso sí, el punto verde que se coloca en los envases tiene que ser fácilmente legible por cualquier consumidor, y debe permanecer en el envase incluso una vez abierto.  Tiene además unas dimensiones concretas (unos 10 mm de altura mínima) y unos colores -verde claro y verde oscuro- que son pantones determinados. También debe incluir el símbolo de “marca registrada”. Hoy en día 31 países y 29 entidades recicladoras emplean este símbolo.


¿Cuánto cuesta el punto verde?

No todos los materiales tienen la misma tarifa. Los plásticos de polietileno (HDPE, LDPE o PET, entre otros) son, junto con los cartones para bebidas y alimentos (envases tipo brick) los más caros: un kilo de este tipo de materiales pueden costar entre 0,23 -en el caso del cartón- y 0,47 euros, en el caso de los plásticos de baja densidad.

Además, las tarifas se aplican a las partes del envase de manera independiente. Es decir, cada uno de los elementos que componen el envase (tapón, asa, botella, etiqueta, estuche, etc.) cotiza por separado, según Ecoembes. El coste del punto verde de una botella (cuyos elementos serían el tapón, el cuerpo del envase y la etiqueta) será definido por la suma de los elementos. Los envases compuestos por más de un material cotizarán por el que se encuentre en mayor medida.

En cualquier caso, el coste de no reciclar más grave no es otro que el impacto ambiental que tienen los residuos sobre los ecosistemas, la biodiversidad del planeta y, por ende, sobre nuestra propia salud.  

Mas información sobre cómo funciona Ecoembes

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