contenedor amarillo

El contenedor amarillo no funciona

Hay sectores que mantienen que el reciclaje no comienza en el contenedor amarillo. Existe una polémica sobre el contenedor amarillo latente en la sociedad que tilda el negocio del reciclaje como uno de los problemas actuales que afecta al medio ambiente. 

Todos sabemos que el reciclaje podrá ser una de las soluciones al deterioro de los ecosistemas, podrá ayudar a evitar que los restos de nuestro modelo de consumo terminen dañando los entornos naturales y contribuir a combatir la crisis climática. Los datos son claros, y como acción individual muchos consideran que es lo mínimo que podemos hacer para frenar la crisis ecológica en la que ya estamos inmersos. 

Pero lo cierto el uso del contenedor amarillo no sencillo,  es que no siempre es tan fácil como lo pintan las campañas de concienciación y por eso tantas voces se alzan diciendo que el contenedor amarillo no funciona. 

 ¿El sistema de contenedores amarillos es un modelo eficaz y fiable?

La tarea parece sencilla: separas los residuos en casa y los depositas en el contenedor  correspondiente, concretamente los residuos de envases domésticos al contenedor amarillo. Sin embargo, a la hora de la verdad a menudo encontramos trabas. Por ejemplo, a veces ocurre que los contenedores están muy lejos, que cuando llegas están a rebosar de basura y no cabe un envase más, o que directamente nos cuesta tanto encontrar el cubo adecuado que desistimos. Otras de las dificultades pasan porque no confiamos en el sistema de recogida y recuperación. Nos hacemos las siguientes afirmaciones: el sistema de reciclaje en España no funciona o que cuando llega a las plantas de reciclaje lo juntan todo.

La información sobre el reciclaje es confusa es confusa. ¿Cómo podemos fiarnos de los números si no coinciden?. 

Las críticas del reciclaje y sobre todo de Ecoembes que es la organización sin ánimo de lucro encargada del reciclaje en España, están a la orden del día. Vamos a analizarlas una por una:

 

No hay suficientes contenedores amarillos en España

Hay críticas que apuntan a que no hay suficientes contenedores amarillos por lo que hay quien defiende que los contenedores amarillos no cumplen con su función ya que todo el mundo no tiene uno a su alcance. Así, uno sale a la calle con la bolsa llena de envases, dispuesto a depositarla en el contenedor amarillo y, sin embargo, no encuentra ninguno. Tiene que caminar más o preguntar a algún vecino dónde se encuentra el contenedor más cercano.

Sin embargo, España está entre los Estados europeos con más contenedores por habitante. Exactamente, tiene uno por cada 162 habitantes. En total, hay instalados cerca de 400.000 contenedores amarillos por todo el territorio español.

 

Los contenedores amarillos están muy lejos de mi casa

¿Pero qué importa que haya un contenedor por cada 162 habitantes si vivo en una zona con muy poca densidad de población? Todavía lo encuentro muy lejos de mi casa. Esto, en efecto, a veces es un problema. Nos da pereza caminar, o directamente no podemos, por alguna limitación física.

No obstante, cada español tiene un contenedor amarillo a unos pocos metros de su hogar. Para quienes, aún así, lo encuentran una distancia muy lejana, se pueden encontrar soluciones. Algunas personas optan por aprovechar un viaje que harían igualmente en coche —por ejemplo, camino del trabajo— para llevar los residuos al contenedor adecuado.

 

El contenedor amarillo está siempre lleno

Otro de los problemas que nos podemos encontrar al reciclar es que los contenedores amarillos siempre están llenos y no podamos dejar la bolsa. Cuando no la depositamos en el suelo —cosa que no se debería hacer, a veces vemos como plástico, latas y briks están tirados por los suelos, entonces tiramos la bolsa en el contenedor de “restos” (el cubo de “toda la vida”). Llegar a un contenedor y no poder usarlo es un hándicap y puede volverse en contra del hábito de reciclar.

Es complicado asegurar con total certeza la eficiencia en el servicio de recogida y vaciado de los contenedores, ya que depende de cada ayuntamiento. Pero sí sabemos que en la mayoría de municipios diseñan rutas de recogida en función de la intensidad en el uso de cada contenedor, de manera que siempre se intenta que estén habilitados.

 

Hay otros sistemas de recogida selectiva mejores

En Europa, hay países que emplean otros sistemas para gestionar la recogida selectiva de los residuos de envases domésticos. Por ejemplo, en Alemania se utiliza el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), que consiste en una máquina donde el consumidor deposita sus envases usados a cambio de un dinero que la máquina le devuelve; es un dinero que anteriormente el consumidor ha pagado al adquirir el producto, una cantidad añadida al valor del producto a modo de “fianza” por el envase. De esta forma, arguyen los defensores de este sistema, se incentiva (monetariamente) a los ciudadanos a gestionar correctamente sus envases.

El SDDR es un sistema como otros que están en funcionamiento en la actualidad. En Europa, el más extendido es el de sistemas integrados de gestión, como el que hay en España, donde son las empresas las que costean la gestión de los residuos a través del pago del llamado Punto Verde (una cantidad por cada envase colocado en el mercado) y otras entidades (casi siempre los ayuntamientos) se encargan de la recogida selectiva a través de los contenedores amarillos para asegurar que los residuos llegan a las plantas de selección y tratamiento. Esta recogida no le supone un sobrecoste al ciudadano, porque está cubierta por el pago del Punto Verde que antes mencionábamos.

 

El sistema de contenedores amarillos nos cuesta dinero a los ciudadanos

Hay quienes piensan que a través del sistema de los contenedores amarillos es caro ya que son los ciudadanos son los que pagan, que son ellos los que “cargan” con el coste de la recogida separada de ciertos residuos a través de los impuestos y tasas locales que abonan a sus ayuntamientos.

Pero la realidad es que la gestión se costea a través del “Punto Verde”, tal y como os contábamos antes. Este Punto verde (que se puede ver en los envases domésticos) es un símbolo de dos flechas en direcciones invertidas. Garantiza que las empresas que ponen el envase en el mercado han pagado un importe para asegurar que sus productos, una vez han llegado al final de su vida útil, son trasladados a plantas de selección de manera separada (diferenciada por tipo de residuo) y recuperados en plantas de reciclaje. Este dinero del “punto verde” va a los ayuntamientos y financia el proceso de recogida.

 

No hay contenedores amarillos en ciudades pequeñas o pueblos

Todos tenemos derecho a gestionar nuestros residuos y envases de plástico de manera responsable y consecuente con nuestros valores de respeto hacia el entorno y hacia los demás. Pero a veces da la impresión de que sólo las megaciudades se benefician de estas facilidades como los contenedores, y nos encontramos en que hay municipios pequeños que no tienen contenedores amarillos. 

La verdad, no obstante, es que hay contenedores amarillos en todo tipo de poblaciones, tanto grandes ciudades como pequeños municipios. Los cerca de 400.000 contenedores están instalados siguiendo un análisis de cada territorio y su población.

 

Hay datos que no coinciden con los que dice Ecoembes que recicla

Los datos de Ecoembes no cuadran. Ecoembes es un negocio. Nos engañan. A veces, nos hundimos en un mar de cifras que en muchos casos se contradicen. El problema a veces es la fuente. Hay que verificar que el informe o web de donde se extraigan los datos sea fiable, que sean datos oficiales, auditados. Pero la mayor parte de la confusión suele venir de lo que se mide en cada caso, y de los términos. En España se recicla algo más del 30% de los residuos urbanos. Más concretamente, el 33,9%, según Eurostat. Una cifra, por cierto, muy por debajo del objetivo de la UE (que pide un 55% de reciclado en 2025) y también inferior a la media europea (45%). Pero si España recicla sólo un 33,9%, ¿por qué Ecoembes habla de un 78,8% de reciclado en el año 2018?

En este punto hay que hacer un ligero ejercicio de cálculo. Hay que tener en cuenta que los residuos que gestiona Ecoembes —los envases domésticos de plástico, metal, brick (contenedor amarillo), papel y cartón (contenedor azul)— apenas representan el 8% del total de residuos que generan los ciudadanos de España. De ese 8%, se recicla el 78,8%, según los datos de 2018. Pero fuera de ese 8% se encuentran, por ejemplo, los restos de materia orgánica (que representan casi un 40% del total generado en España), así como los residuos de envases de vidrio, textiles, la celulosa, la madera y escombros, etc.

Así, la cifra de Eurostat del 33,9% se refiere al total de residuos sólidos municipales reciclados en España (en 2016). Y nunca hay que relacionar esta cifra con la del reciclado de residuos de envases domésticos.

porcentaje de envases en contenedor amarillo

 

Sólo hay contenedores amarillos para los residuos del hogar

Pero si sólo hay recogida selectiva en los hogares ¿qué tipo de relevancia tiene que yo separe mis residuos en casa si sólo comportan una parte del total generado? Esta es una crítica que reclama más lugares para poder depositar los residuos de envases domésticos. Es cierto que también generamos este tipo de residuos en nuestros trabajos o en el tiempo de ocio.

En realidad,  desde hace años hay un sistema recogidas “fuera del hogar” que permiten a los ciudadanos separar sus residuos de envases  domésticos en hospitales, polideportivos, trenes, colegios, aeropuertos, empresas…incluso en las calles de muchas ciudades, donde ya hay papeleras para este tipo de residuos.

 

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