día de la tierra 2020

Un aniversario con luces y sombras: El Día de la Tierra cumple 50 años

El 22 de abril de 1970 se celebró por primera vez el Día de la Tierra, una fecha destacada en que se trata de poner en valor el estado del planeta y la necesidad de atajar algunos de los desafíos que comprometen su bienestar.

Era el momento álgido de la ecología política. A finales de los años 60 acababa de surgir en Estados Unidos un movimiento verde movido en buena medida por la acogida que tuvo el libro Silent Spring (Primavera silenciosa), publicado en 1962 y escrito por Rachel Carson. Otro hito importante fue la Conferencia de la Biosfera que tuvo lugar en París en 1968. En ella se planteaba que utilización y conservación de los recursos debían ir de la mano. Nacía así un movimiento antiextractivista, antinuclear y conservacionista, que abanderaba la defensa de la naturaleza y el principio de precaución. Esa preocupación, alentada también por el fenómeno global de movilización estudiantil de 1968, se acabó trasladando a la esfera política.

Una de las figuras que lo encarnaron fue el senador demócrata Gaylord Nelson, un conservacionista que había sido elegido como 35º gobernador de Wisconsin y que trabajó en el Senado de EEUU durante casi 20 años. Nelson sugirió instaurar un día para que el mundo universitario escuchara a la ciencia y prestara atención a los grandes problemas que amenazaban (y todavía amenazan) al planeta: el deterioro de los ecosistemas, el peligro de extinción de las especies, el cambio climático, la expansión demográfica o la contaminación, entre otros.

Su propuesta cristalizó y el miércoles 22 de abril de 1970 se celebró por primera vez este Día Internacional de la madre Tierra que actualmente, 50 años más tarde, sigue llamando a la concienciación sobre la protección del medio ambiente.

Avances históricos con respecto a la madre Tierra

A partir de 1970 Estados Unidos comenzó a tomar medidas y aprobar políticas medioambientales, como el Clean Air Act estructurado ese mismo año para atajar la contaminación atmosférica. También se creó la Agencia de Protección Ambiental (conocida comúnmente como EPA, por sus siglas en inglés). Pero el impacto del ecologismo no se quedó en EEUU, sino que fue global. En 1972 se publicó el famoso Informe del Club de Roma, que hablaba por primera vez sobre los “límites del crecimiento” y auguraba un colapso mundial que sucedería a mediados del siglo XXI. Se creó también el PNUMA (el programa de la ONU dedicado al medio ambiente) y el Convenio de Protección del Patrimonio Natural y Cultural (UNESCO).

Al otro lado del charco, ese mismo año, Suecia acogió la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, también llamada Conferencia de Estocolmo. Lo hizo el día 5 de junio, fecha en que hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente.

Europa en su conjunto experimentó importantes avances en materia de legislación medioambiental, con la inauguración de agencias de protección ambiental en algunos países (empezando por Escandinavia) y una incipiente apuesta por las energías renovables para reducir la dependencia energética del exterior (y sobre todo del petróleo, ya que en esos momentos el mundo estaba inmerso en una importante crisis del crudo).

Después de la primera década de efervescencia del ecologismo, en los años 80 el cambio de rumbo que tomó Estados Unidos tras la elección en 1981 del republicano Ronald Reagan , así como en el Reino Unido (con la conservadora Margaret Thatcher al frente del gobierno entre 1979 y 1990), dio lugar a una serie de reveses para el movimiento verde, políticas que sólo hicieron que éste cobrara más fuerza.

En 1982 la ONU publicó la Carta Mundial de la Naturaleza, en 1986 sucedió el accidente nuclear de Chernóbil, que despertó conciencia ambiental respecto a los riesgos que acarrea la generación de este tipo de energía, y en 1987 se dio a conocer el Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo o Informe Brundtland, que proponía un “desarrollo sostenible”. En 1987 se firmó el Protocolo de Montreal que concluyó en un éxito para resolver el agujero de la capa de ozono. En 1989 el mundo estuvo a punto de llegar a un acuerdo internacional para frenar el cambio climático, un intento que EEUU terminó frustrando.

Ya en los 90, los líderes mundiales se reunieron en la Cumbre de Río en 1992 —la primera Cumbre de la Tierra— devolvió al mundo concienciación respecto a los problemas ambientales y marcó un antes y un después en la cooperación internacional. Se firmaron dos famosos tratados multilaterales para proteger el medio ambiente: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica. En 1997, el Protocolo de Kioto fijaba objetivos de reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Situación las medidas aprobadas en el Siglo XXI para salvar la tierra

Y en los 20 años que llevamos de siglo XXI hemos visto grandes avances que han derivado en momentos cumbre  —en espacial para la ciencia del clima— como fue el 2006, con la proyección del documental Una verdad incómoda, protagonizada por el ex presidente de EEUU Al Gore, y la publicación del Informe Stern, sobre la economía del cambio climático. También se dieron pasos hacia atrás, que entre otras cosas llevaron al fracaso a la cumbre del clima (COP15) en Copenhague de 2009, pero las esperanzas volvieron a tomar forma en 2015, con el Acuerdo de París adoptado en la COP21, firmado el 22 de abril (Día de la Tierra) de 2016. Desde entonces, y aunque todavía queda mucho por hacer, se puede afirmar que el mundo atraviesa un boom de sensibilización ambiental, con una ciudadanía y una comunidad internacional cada vez más preocupada por la contaminación, la calidad del aire, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global.

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