Menos es más. Te contamos cómo practicar un consumo responsable.

Hoy queremos hacer hincapié en la responsabilidad individual que tenemos como ciudadanos para llevar una vida sostenible y saludable. Y es que, a veces pensamos que llevar a cabo acciones beneficiosas para nosotros y para el medio ambiente puede ser complicado. O no sabemos por dónde empezar y nos cuesta dar el primer paso.

Por esa razón y para ayudarte, hemos recopilado una serie de consejos e ideas prácticas fáciles de aplicar en tu día a día y que te reportarán beneficios muy satisfactorios.

 

El coste de tu ropa es más importante de lo que crees

 

Existe en nuestra sociedad, y en casi todos los ámbitos, la percepción de que “disponemos de todo el tiempo del mundo” y que “podemos abarcar todo sin límites”. Sin embargo, la realidad es que contamos a lo largo de nuestra vida con un tiempo limitado. Por eso, no tiene ningún sentido tener un armario lleno de ropa cuando nos vamos a poner la mitad.

 

  • Llena tu armario con básicos (un vestido negro, una chaqueta vaquera, una de cuero,..etc). Son atemporales y siempre los podrás combinar con distintas prendas y de diferente manera. De esta manera, solo usarás la ropa que tienes, tendrás más espacio en tu armario y no perderás el tiempo pensando en qué te tienes que poner.

 

  • Compra ropa de segunda mano y dona la que ya no uses o véndela a través de plataformas como Wallapop. Un buen baremo de medir puede ser descartar aquella que no te hayas puesto en el último año.

 

  • Deshazte también de “tus imposibles” (prendas que conserves con la idea de ponértelas en un futuro cuando estés en tu peso ideal). Mantenerlas cuando no puedes usarlas, además de ocuparte espacio, te generará malestar por “no haber alcanzado aún tu objetivo” de perder peso.

 

  • Decántate por productos artesanales de pequeñas empresas y apuesta por el comercio justo. Compra en boutiques locales. Fomentarás la economía circular, apoyarás el pequeño comercio y vestirás de manera diferente.

 

  • Oponte a la moda producida en cantidades supra industriales. Evita comprar en franquicias o en grandes superficies. Piensa que todo el mundo acaba vistiendo igual y que además, este tipo de marcas no suelen ser responsables con la naturaleza.

 

  • Disminuye tu consumo de ropa: no compres de forma compulsiva. Elige prendas especiales y apuesta por la máxima calidad antes que por la cantidad. En el caso de que te resulte inevitable comprar en franquicias, consume prendas que estén fabricadas con materiales resistentes y que sean perdurables en el tiempo.

 

  • Practica un consumo responsable: elige ropa fabricada con materiales sostenibles y producida éticamente.

 

¿Cómo compras tu comida?

 

  • La comida juega un papel fundamental en nuestro día a día. Antes de adquirirla, elabórate un plan semanal equilibrado de comidas para controlar lo que comes y el dinero que inviertes en comprar alimentos para optimizar tus recursos

 

  • Compra en fruterías, en mercados locales, en tiendas ecológicas y en espacios que vendan a granel y al peso. Promoverás el comercio local y el consumo responsable con el medio ambiente.

 

  • Reduce tu consumo de plástico y evita los productos envasados.

 

  • Elimina los productos procesados de tu lista y compra productos frescos y de temporada.

 

Busca alternativas sostenibles en tus desplazamientos, transportes y viajes

 

 

  • En tus viajes fuera de la ciudad, usa siempre que puedas el transporte público (autobuses) o de uso colaborativo (Blablacar, Amovens). De esta manera, ayudarás a limitar el número de vehículos en las carreteras.

 

  • Dentro de la ciudad, ve andando o en bicicleta. Y, siempre y cuando no tengas que cargar peso, usa las escaleras normales. Olvídate de las mecánicas y del ascensor. Será bueno para tu organismo y no consumirás energía.

 

  • Opta por practicar el coachsurfing y buscar alojamientos baratos en plataformas como Airbnb. Beneficiarás a particulares y no a compañías.

 

Da una segunda vida a los objetos

 

  • Antes de tirar un objeto a la basura pregúntate si puedes arreglarlo, modificarlo para que cumpla otra función o si puedes regalárselo a alguien que lo necesite o a alguna fundación o mercado que esté necesitado de fondos.

 

  • Practica el DIY (Do It Yourself) y customiza tus prendas u objetos. Para conseguirlo, busca materiales cuya aplicación en tus posesiones te pueda resultar sencilla (telas y abalorios en el caso de la ropa, pinturas en el caso de objetos) De esta manera, dejarás tu sello personal y alargarás la vida de tus pertenencias sin necesidad de tirarlas y de comprar otras nuevas.

 

  • Si te llama la atención el mundo de la restauración, ponerla en práctica puede ser una buena opción, y te dará resultados muy interesantes.

 

Limita tus posesiones y optimiza tu espacio

 

  • El espacio que nos rodea cuando estamos en casa es limitado. Si abarrotamos nuestras paredes, armarios y mesas de cosas nos resultará complicado encontrar lo que estamos buscando.

 

  • Crea un entorno minimalista en el que solo tengas lo necesario. Piensa que aquello que no uses es “basura” que te resta m2, energía y tiempo ordenando cosas.

 

  • No compres productos (de limpieza, cosméticos, etc) hasta que no hayas gastado los que tienes.

 

Apúntate a los Bancos del Tiempo

 

 

Son sistemas gratuitos de intercambios de servicios. Su moneda de valor es el tiempo y son una buena opción para fomentar la economía circular. Si entras a formar parte de uno aprenderás a hacer cosas mientras enseñas a otras personas sobre temas de los que ya tienes un conocimiento extenso.

 

Limita tu basura

 

  • Separar tus deshechos para reciclarlos está bien, pero es preferible pensar en ellos como elementos que van a gastar una energía en los procesos de reciclaje que igual puede evitarse. Por eso, piénsatelo dos veces antes de comprar comida. Por ejemplo, ten en cuenta el tipo de envasado, en caso de que lo tenga.

 

  • Valora la durabilidad de las cosas. Antes de comprar ropa, elementos decorativos o del hogar pregúntate cuánto tiempo te van a durar y si los vas a querer mantener durante un período muy largo o te vas a cansar enseguida de ellos.

 

  • Opta por lo natural antes que por lo artificial. En lo que respecta a tratamientos de cosmética es posible realizar mascarillas para el pelo o para la cara a partir de productos naturales. Ahorrarás dinero y, al no consumir productos químicos, reducirás la contaminación.

 

  • Alquila en vez de comprar. Los libros, las películas y la música muchas veces son posibles de alquilar en bibliotecas. Si no los vas a consultar o a disfrutar en repetidas ocasiones, es preferible esta opción antes que comprarlos y que a la larga se conviertan en “un trasto más”.

 

Esperamos que estos consejos te resulten de utilidad en tu vida cotidiana. Si tienes más ideas sobre cómo practicar el consumo responsable, compártelas con nosotros aquí. Estaremos encantados de aprender sobre nuevas formas de sostenibilidad y de optimización de los recursos diarios.

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