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El 7% de las ciudades del mundo sacan “sobresaliente” en acción ambiental

París, Hong Kong, Ciudad del Cabo, Barcelona, Londres, San Francisco, Toronto… son algunas de las 43 ciudades que este año han logrado la mejor nota en acción medioambiental, y se han incluido por tanto en la lista de ciudades “A” (calificación que en castellano se traduciría como “sobresaliente”) del Carbon Disclosure Project. Esta organización sin ánimo de lucro, conocida hoy por sus siglas (CDP), se encarga de gestionar el sistema de divulgación global para que las empresas, ciudades, estados y regiones puedan medir y controlar —y mejorar— sus impactos ambientales.

Las ciudades que han sido consideradas como las líderes de acción medioambiental en 2019 representan apenas un 7% del total de urbes evaluadas (596). Han sido escogidas por sus medidas en adaptación al cambio climático, así como sus políticas de mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero y de gestión del agua.

Aunque reconocen los méritos de las urbes que están avanzando en la transición ecológica, desde el CDP instan “a las ciudades de todo el mundo a que intensifiquen su acción, establezcan objetivos acordes con lo que la ciencia más reciente dice que es necesario para prevenir un cambio climático peligroso y a que compartan sus avances de forma transparente”, aseveran en un comunicado.

Uno de los aspectos destacados es la desigualdad entre regiones ricas y pobres: en la lista figura tan solo una ciudad africana, Ciudad del Cabo, y solo una latinoamericana, Buenos Aires, mientras que el resto lo componen, en su mayoría, urbes de Norteamérica y de Europa, junto con algunas asiáticas y de Oceanía.

De las casi 600 ciudades que se han sometido al examen, cinco tienen el objetivo de llegar a ser 100% renovables —entre ellas París, San Francisco y la capital Australiana, Canberra—, una meta que la islandesa Reikiavik ya ha alcanzado.

En España, sólo Barcelona obtiene el sobresaliente, y de ella se resalta en concreto su plan para ser neutra en carbono en 2050, ambición que comparte con otras 13 ciudades, entre las que se incluyen La Haya, Boston y Sídney.

Algunos casos destacados

El sobresaliente de Buenos Aires es especialmente llamativo, recalca el CDP, al tratarse de una localidad fuertemente amenazada por las inundaciones, las olas de calor y las enfermedades transmitidas por vectores (como el dengue), y que a su vez está viviendo —como muchas otras urbes del mundo— un acelerado aumento poblacional. Asegurar la adaptación a los riesgos climáticos en un país donde un tercio de sus habitantes está bajo el umbral de la pobreza no es tarea fácil pero “Buenos Aires está a la altura del desafío”, aducen desde el CDP. Se elogia, sobre todo, el hecho de que la estrategia de planificación urbana de Buenos Aires se centre en atajar la crisis climática, pero también que su Ley de Adaptación y Mitigación exija actualizar el plan de acción climática cada cinco años.

10.000 kilómetros más al norte, Canadá sufre sus propios riesgos climáticos —el aumento de temperatura allí es mayor que en el resto de la Tierra: 1,6ºC en los últimos 70 años, frente a la media mundial de en torno a 1ºC—, pero algunas de sus ciudades están logrando abordarlos de manera ejemplar. Una de ellas es Calgary, situada en el estado de Alberta, el “centro de la energía” del país. Este municipio está integrando la resiliencia climática en su planificación urbana para “asegurar su capacidad a largo plazo de prestar servicios vitales fiables y, a la vez, minimizar los costos”.

Algunas de las iniciativas del Ayuntamiento que el CDP ha puesto en valor son, por ejemplo, su proyecto piloto de bio-diesel para vehículos, la construcción sostenible en la urbe y la pronta adopción de la tecnología LED, pues en Calgary se adaptaron más de 80.000 farolas públicas a la iluminación baja en consumo.

Por otro lado, mientras que en el mix eléctrico de la región cobran un importante peso el carbón y el gas natural, “Calgary sigue buscando las energías renovables como una forma de construir la resiliencia de la ciudad, tanto del cambio climático como de los precios fluctuantes de los combustibles fósiles”. Tanto es así que en 2012 el gobierno local aprobó una moción para comprar electricidad 100% renovable con la que cubrir todo el consumo de las operaciones de la ciudad. “Esta política dio como resultado la construcción y operación de dos parques eólicos con una capacidad total de 144 MW en el sur de Alberta. Además, la ciudad ha instalado más de 3.000 kW de sistemas solares fotovoltaicos en instalaciones de su propiedad”.

 

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