explicar el cambio climático_

Decálogo para explicar qué es el cambio climático en los medios de comunicación

El cambio climático se va haciendo un hueco en la agenda informativa, pero ¿de qué manera lo está haciendo? ¿Están los medios de comunicación proyectando una realidad que es presente y cercana o hablan de ella como si de una catástrofe futura se tratase? ¿Dedican espacio para hablar también de las soluciones y acciones positivas, más motivadoras, que se están llevando a cabo para abordar el problema del cambio climático global?

Para garantizar que el cambio climático se comunica a la ciudadanía con suficiente frecuencia, precisión y rigor periodístico y de manera que cumpla la “labor social” de propiciar un debate público sobre cómo enfrentarnos a este gran reto, una veintena de medios ha firmado un decálogo para comunicar debidamente el calentamiento global.

El decálogo, creado por la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) y el grupo de investigación Mediación Dialéctica de la Comunicación Social (MDCS) de la Universidad Complutense de Madrid, recoge una serie de recomendaciones que a su juicio deben tenerse en cuenta a la hora de informar sobre el cambio climático.

Éstas son:

  1. Promover la frecuencia y la continuidad de información sobre cambio climático de calidad. Para ello sugieren crear secciones fijas tanto en prensa escrita (en papel y digital) como en radios y televisiones, a fin de que una noticia sobre los efectos del calentamiento global (por ejemplo, la sequía) no se convierta en un hecho anecdótico sino que se profundice e insista en cada edición del periódico o cada informativo con este fenómeno.
  1. Incidir no sólo en los impactos del cambio climático sino también en las causas y las soluciones. Se trata de explicar el problema a fondo, y huir del tono catastrofista o alarmista. Es una situación compleja, difícil de comprender y aún más solucionar y que sin duda acarrea consecuencias graves para el conjunto de la humanidad. Pero también hay multitud de iniciativas positivas que avanzan en la lucha contra el cambio climático y que lo hacen desde la innovación, los proyectos de participación ciudadana y las alianzas.
  1. Propiciar un enfoque del problema desde el punto de vista de la justicia climática. Este un punto muy importante, porque los efectos del calentamiento global no se perciben igual en unos puntos y en otros del mundo, y la desigualdad también incide en cómo se sienten los daños. Lugares como el Ártico se calientan el doble de rápido que el resto del planeta, y las comunidades más vulnerables son las que sufren las consecuencias de manera más aguda, al no tener la misma capacidad para hacer frente a los retos climáticos.
  1. Conectar el fenómeno del cambio climático con realidades cercanas en el espacio y tiempo para demostrar que el cambio climático no es futuro sino presente. Es una regla básica del periodismo. Presentar, a partir de un acontecimiento concreto, una realidad más amplia, situándolo en contexto y explicando cada uno de los matices del asunto. En este caso, lo concreto no tiene por qué ser en un lugar lejano. El cambio climático es un desafío presente y lo sufren personas cercanas con problemas que, aunque todavía no lo sepamos, están relacionados al calentamiento global.
  1. Difundir las iniciativas emprendidas o lideradas por la ciudadanía. Uno de los aspectos más bonitos de la lucha contra el cambio climático es que es global y nos atañe a todos. Muchas de las iniciativas que surgen para combatir el calentamiento vienen de la propia ciudadanía que, preocupada por su futuro, ya se ha movilizado para hacer frente a este desafío.
  1. Defender un periodismo crítico e independiente: No hay que olvidar que se trata de un ejercicio periodístico, por lo que hablar de cambio climático no debería convertirse en activismo o en portavocía de oenegés o partidos políticos. Hay que centrarse en los datos, en la ciencia, y contar, con rigor, lo que está sucediendo con el planeta. Por otra parte, recomiendan alejarse de los contenidos pagados por las empresas contaminantes que generen “greenwashing”, así como renunciar a la simetría (no dar voz al negacionismo, porque hay una abrumadora mayoría científica que coincide en que el cambio climático es real y además antropogénico), desvelar por otro lado “el negacionismo en el discurso económico, politico o publicitario”, y promover una publicidad coherente con las políticas de responsabilidad social corporativa de las empresas.
  1. Divulgar la investigación científica en torno al cambio climático. Los especialistas son los que manejan los datos y por ello también se les debe dar voz para comunicar sus preocupaciones y cuáles son, a su juicio, las prioridades que debería tener la humanidad en la lucha contra el cambio climático.
  1. Popularizar la terminología específica necesaria para la comprensión del fenómeno. “Acidificación de los océanos”, “diversidad genética”, “gases de efecto invernadero”, “descarbonización”, “huella de carbono”… hay algunos términos con los que la ciudadanía debe empezar a familiarizarse para que la información del cambio climático sea cada vez más digerible y se agilice el entendimiento del problema.
  1. Conectar el cambio climático con los fenómenos meteorológicos extremos. Los episodios meteorológicos extremos —como huracanes, tormentas tropicales, etcétera— son, según los creadores del decálogo, una oportunidad para explicar la diferencia entre los conceptos de “tiempo” y “clima”, y para incidir en que éstos serán más frecuentes y virulentos a causa del cambio climático.
  1. Especialización. Cubrir este tipo de información requiere de una especialización y una formación continua que no podría hacer cualquier periodista. Se trata de impulsar el periodismo dedicado exclusivamente a este tipo de noticias, para que tenga tal manejo de los datos y las fuentes que pueda transmitirlo a la ciudadanía con menor margen de error. En este sentido, Ecoembes impulsa la especialización en medio ambiente a partir de los convenios de becas de periodismo ambiental que mantiene desde hace años con las agencias de noticias EFE (Efeverde) y con la Asociación de Periodistas de Información Ambiental y Europa Press.
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