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La industria vasca aspira a convertirse en el “laboratorio” de la economía circular de Europa

La industria 4.0, cada día más avanzada, tecnológica e innovadora, tendrá que afrontar algunos retos ligados a la sostenibilidad del  planeta. Por una parte, el carácter limitado de los recursos materiales hace que éstos estén abocados al agotamiento, según advierte el economista e investigador en la fundación Fuhem, José Bellver en el libro “La Cuarta Revolución Industrial desde una mirada ecosocial”. Bellver sostiene que la insuficiencia de recursos materiales frenará el desarrollo de la industria 4.0 que precisa la automatización, la inteligencia artificial y otras grandes promesas del futuro próximo. Aunque ese futuro parece en efecto haber llegado ya, Bellver argumenta que, sencillamente, no habrá suficientes materiales para que la cuarta revolución industrial tenga un verdadero alcance universal.

Otro desafío que plantea la era 4.0 es la gestión de residuos industriales, que en la actualidad no consigue altas tasas de reciclaje, por lo que el bajo aprovechamiento de los mismos no sólo supone un aumento en la extracción de nuevos materiales sino que además deriva en un problema de contaminación. Según Bellver, apenas el 6% de todos los materiales usados por la economía mundial se reciclan o se reutilizan.

El País Vasco como espacio de innovación

Sin embargo, el Gobierno vasco ha conseguido dar con una estrategia con la que aspira a convertirse en “laboratorio” europeo de la economía circular de residuos industriales, según se desprende del informe Economía Circular en la Industria de País Vasco, elaborado por esta administración. Según la publicación, el sector industrial del País Vasco consume 21 millones de toneladas de materias primas al año, de las cuales un 77 % son importadas.

La industria en esta región es responsable del 72 % de los residuos y, de ellos, un 42 % acaban en vertedero. “La transición hacia una economía más circular ofrece por lo tanto grandes oportunidades para Euskadi”, concluye el documento, y añade que esta transición “es importante para modernizar y transformar la economía, avanzando en una dirección más sostenible”.

Así, con el objetivo de reducir su dependencia exterior y de rebajar al mismo tiempo la generación de residuos industriales y el impacto ambiental de ésta, las empresas e instituciones vascas han estado trabajando durante los últimos años en medidas de economía circular que han tenido resultados prometedores. Las mejoras en productividad, reciclaje y reducción de uso de recursos materiales han superado en algunos casos los que ha conseguido la Unión Europea.

Entre el 2005 y el 2015, la industria vasca pasó de utilizar anualmente 38,7 millones de toneladas en a emplear 23,9 millones: una reducción del 38 %, respecto al 16 % conseguido en ese periodo en el conjunto de la UE

También la productividad del sector ha mejorado especialmente en el País Vasco. En los últimos años (2000-2015) se ha pasado de 1,3 euros por cada kilogramo de material utilizado a 2,9 euros; mientras que en la UE se pasó de 1,3 a 2,2 euros por kilogramo.

En lo que respecta a los residuos, el informe aduce que, en los últimos quince años, la cantidad de residuos peligrosos generada ha disminuido un 7 % gracias a prácticas de economía circular como el reciclaje y la reutilización, que se aplicaron al 52 % de los residuos del sector industrial.

La estrategia del Gobierno vasco

La Estrategia del Gobierno autonómico para impulsar la economía circular incluye medidas para impulsar la demanda, como la compra y contratación pública verde o las deducciones fiscales ambientales -entre otras-, y subvenciones para incentivar la oferta, como ayudas a proyectos de ecodiseño, de ecoinnovación, de demostración de la economía circular o a la inversión de mejora ambiental. En el informe señalan asimismo su apuesta por una “cultura de colaboración blico-privada”.

 

¿Qué beneficios tiene la economía circular para el País Vasco?

Aplicar un modelo circular también en la industria, no beneficia sólo al medio ambiente -en tanto que reduce en un 50 % las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global-, sino sobre todo a la propia economía del País Vasco.

Según declaró el consejero de Medio Ambiente del Gobierno autonómico, Iñaki Arriol, en la presentación del estudio, la industria vasca ahorraría un 6% de sus materias primas y 2.000 millones de euros con la implantación de prácticas de economía circular.

Además, la transición hacia un modelo circular en la industria contribuye a la creación de empleo, augura el informe. En los Países Bajos, por ejemplo, se esperan más de 54.000 nuevos puestos de trabajo “circular” y, en Dinamarca, entre 7.000 y 13.000 puestos para el año 2035.

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