Economía circular en Euskadi

Economía circular en Euskadi

La comunidad autónoma de Euskadi, fuertemente industrializada -con sectores con tanto peso en la región como el siderúrgico o la construcción- y con una alta densidad de población, tiene actualmente unas cifras del reciclaje según Ecoembes que alcanza prácticamente las 6 millones de toneladas anuales.

De media, a fecha de 2016, cada ciudadano de Euskadi generaba unos 2.695 kg de residuos cada año, si bien es cierto que buena parte de esta generación la constituye no tanto el consumo de la población local sino los sectores siderúrgicos y de construcción, tal como recalca el último informe de Perfil Ambiental de Euskadi, que elabora anualmente el Ihobe (Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco).

Generación de residuos

Del total generado en 2017, el 56 % correspondió a los restos industriales no peligrosos, mientras que el sector de la construcción fue responsable del 21 % de los residuos producidos, al tiempo que los peligrosos comportaban el 5,5 % y los urbanos el 17,5 %. La cifra de valorización -material o energética- ese año fue del 60 %, señala el informe, a excepción de los residuos no peligrosos, que alcanzaron únicamente el 58%.

Y es que el documento asevera que, aunque se trate de un término relativamente reciente, “la economía circular no es un concepto ajeno a Euskadi”:  Como respuesta a la necesidad de buscar salidas novedosas a la alta generación de residuos, “el sector siderúrgico ha reintroducido grandes cantidades de chatarra en el circuito de fabricación del acero o, más recientemente, ha promovido la recuperación de metales de los polvos de acería para su valorización material”.

Algunas empresas han empezado a incorporar además residuos químicos de otras compañías y las han utilizado como materias primas. Es el caso, por ejemplo, del azufre obtenido del proceso de desulfuración del petróleo y empleado en la fabricación de ácido sulfúrico.

Esto ha sido posible -aseguran desde el Ihobe- gracias a la iniciativa privada que, con ayuda de financiación pública, puso en marcha 36 proyectos demostración de economía circular en Euskadi entre 2014 y 2016, en los que han participado más de 85 empresas que pueden dar lugar a la creación de 150 puestos de trabajo y a que se reciclen más de 250.000 toneladas de residuos.

Con todo, precisan que la ayuda pública no se manifestó en forma de financiación directa, sino en campañas de sensibilización y monitorización, así como a través de la creación de la organización Circular Basque, una red de organizaciones vascas comprometidas en promover la economía circular en Euskadi y auspiciada por la Agencia Vasca de Innovación del Gobierno Vasco (Innobasque).

Innovación y eficiencia

Una de las grandes apuestas recogidas en el Programa Marco Ambiental de CAPV 2020, que estableció la comunidad autónoma en 2015 es el ecodiseño. Las metas que la propia región de Euskadi se fija también pasan por “potenciar el ecodiseño como instrumento de la reducción de consumo de recursos y la prevención en la generación de residuos, aumentando la funcionalidad (servitización), durabilidad y reciclabilidad de los productos”. En este contexto, se creó en 2011 el Basque Ecodesign Center, fruto de la colaboración público-privada.

Respecto a la ecoeficiencia, hace casi 20 años que está en marcha la “metodología Ekoscan”, que ya han aplicado más de 800 empresas y que consiste en la identificación de puntos críticos ambientales de una entidad (especialmente entre Pymes) y en seleccionar las medidas de mejora, dando siempre más visibilidad al ahorro económico “por alargamiento de la vida útil de las materias primas, por la minimización de la cantidad de residuos generados, etc”.

Prevención y gestión de residuos

La contratación pública verde no es ninguna recién llegada en Euskadi. Ya desde 2008 se acordó incorporar los criterios sociales y ambientales a la contratación pública y, posteriormente, se han aprobado dos Programas de Compra y Contratación Pública Verde, vigentes en los periodos 2011-2014 y 2016-2020.  Las empresas, por su parte, también han tenido su responsabilidad en la puesta en el mercado de sus productos a través del ecoetiquetado.

Respecto a la gestión de los residuos, en 2014 se integró en un mismo documento, el Plan de Prevención y Gestión de Residuos de la CAPV 2015-2020, toda la planificación dependiente del Gobierno Vasco. En este plan se identifican además las 19 corrientes residuales prioritarias, sobre las que -determina el Ihobe- “resulta necesario trabajar de manera específica”, y entre las que destacan los biorresiduos, los RCD, los envases, los RAEE, las tierras excavadas, las escorias de acería, los lodos pastero-papeleros y las arenas de fundición, entre otras.

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