vuelta al cole sostenible

Tres consejos para una vuelta al cole sostenible y ecofriendly

No es un secreto. La entrada de septiembre no suele ser bien recibida por la mayoría de nosotros, pero tendencias como la vuelta al cole “zero waste nos la hacen más agradable. Con la mentalidad adecuada, y muy poco esfuerzo, es posible encontrar alternativas para hacer que nuestra rutina sea lo más respetuosa posible con el medio ambiente. Por eso os vamos a dejar unos tips para una vuelta al cole sostenible.

A la hora de cuadrar gastos para el nuevo curso escolar, es importante tener en cuenta lo que nosotros llamaremos la regla de la triple R: reduce, reutiliza y recicla. Esta regla se basa fundamentalmente en una serie de propuestas encaminadas a disminuir tanto el coste como la cantidad de artículos que adquiriremos. Porque, a pesar de que esté previsto que este año las familias españolas reduzcan el gasto medio para “la vuelta al cole” —pasará de 259 euros en 2018 a 226 euros en 2019—, lo cierto es que el desembolso es cuantioso.

Reducir la compra de material escolar

Reduce. Antes de precipitarnos e ir a comprar todo el material escolar que aparece en el listado que los colegios nos entregan, preguntémonos si realmente todo es imprescindible. Lo más seguro es que la respuesta sea que no, porque probablemente algunos de los artículos no lleguen a utilizarse durante el curso. En esos casos, lo mejor será esperar a que el profesor lo pida para comprarlo. Y cuando lo haga, recomendamos comprar material escolar “verde”: cuadernos de papel reciclado, gomas de borrar de caucho natural ecológico, carpetas de cartón o mochilas fabricadas con algodón bio o con neopreno. En un principio nos puede parecer que el coste será mayor, pero debido a su calidad y durabilidad, sin duda alguna estaremos haciendo una muy buena inversión.

Reutilizar ropa, libros y  material escolar

Reutiliza. Ropa, libros, material escolar… Dándole una segunda vida a los uniformes de años anteriores —o de hermanos mayores—, comprando los libros de texto en plataformas de segunda mano y volviendo a utilizar el material escolar  (mochilas, estuches, bolis, lapiceros, rotuladores, subrayadores, reglas…) de años anteriores, estaremos contribuyendo a mermar la huella ecológica. Para envolver o empaquetar la merienda que tomarán nuestros hijos durante el recreo, también podemos encontrar soluciones ecofriendly. Por ejemplo, sustituyendo el papel film y el de aluminio por envoltorios o portabocadillos ecológicos, que son reutilizables, ayudaremos muchísimo a no generar residuos innecesarios. Incluso para la bebida hay alternativas, como las botellas isotérmicas de acero inoxidable.

Reciclar papel para forrar los libros

Recicla. ¿Alguna vez pensaste que podemos forrar los libros y libretas con tela, papel de periódico, papel de regalo de los cumpleaños o papel marrón de embalar? Pues sí, es una forma creativa y sostenible de reemplazar los clásicos forros y luchar a favor de la guerra de plásticos (o guerra contra el plástico). También podemos reciclar usando cuadernos que todavía tengan hojas en blanco, porque pueden servir para tomar notas en clase, hacer borradores de trabajos o utilizarlos para hacer listas y apuntar cosas que haya que hacer en los próximos días. En el caso de los electrodomésticos que estén en desuso, podemos donarlos para que sean aprovechados por otras personas en lugares con menos recursos. Y cómo no, cuando hablamos de reciclaje, no podemos dejar de lado la clasificación de la basura, tanto en aulas como en casa. Puede ser una actividad divertida, a realizar entre todos y muy instructiva no sólo para los niños y las niñas sino también para los propios profesores y personal administrativo de los centros educativos.

Es muy importante educar a los niños, desde pequeños, en el cuidado medioambiental. Por eso, como adultos debemos inculcarles valores y hábitos ecológicos, desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir. Una buena idea es buscar medios de transporte alternativos al coche para llevarlos al colegio o a sus actividades extraescolares, como la bicicleta, el transporte público o a pie. Cada vez más, los centros educativos organizan los llamados “pedibuses”, donde uno o más adultos se encargan de acompañar a los niños al colegio, caminando. En caso de que esto sea inviable, podemos intentar compartir coche con otros padres del colegio.

 

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