Semana Europea de la prevención de residuos

Semana Europea de la prevención de residuos: 7 días para repensar… y otras muchas “R” más

Muchos todavía podrán asociar la palabra “sostenibilidad” a las famosas tres erres del consumo responsable: reducir, reutilizar y reciclar. A día de hoy, sin embargo, la cuestión ha evolucionado tanto que se llega a hablar de cinco, seis e incluso siete erres.

Bea Johnson, autora del libro “Zero waste home” embajadora del movimiento “residuo cero” en Estados Unidos (aunque ella es francesa) añade a “reducir, reutilizar, redistribuir, reparar y reciclar” las “r” de “rechazar” (simplemente, decidir no comprar) y de “rot”, término anglosajón para “compostar”.

El enfoque ha ido variando a lo largo de los últimos años. A medida que el problema de la contaminación ligada a los residuos se ha ido acentuando, el foco se ha ido poniendo cada vez más sobre la importancia de prevenir el residuo en primer lugar. Así, siguiendo la jerarquía de las siete erres, reducir, rechazar, reparar y redistribuir -término que aporta la economía colaborativa- pasan a ser las principales estrategias.

Prevención europea

La cuestión es que las erres -sean tres o sean siete- protagonizarán la “Semana Europea para la Prevención del Residuo” (EWWR, por sus siglas en inglés), promovida entre el 17 y el 25 de noviembre por diferentes agencias y organismos de la Unión Europea y de los Estados miembro, como, entre otras, la Comisión Europea, la Administración de Energía y Medio Ambiente de Bruselas, la Agència de Residus de Catalunya o el Comité Europeo de las Regiones.

En el marco de esta iniciativa, que entre 2013 y 2017 ha sido uno de los proyectos europeos LIFE+ de Información y Comunicación, se llevarán a cabo acciones, talleres y actividades orientadas a la sensibilización sobre cómo evitar la generación excesiva de residuos.

La reducción de residuos es una emergencia para la Unión Europea”, aseveran los promotores de la EWWR en su página web. Arguyen que los residuos domésticos se han duplicado en peso desde 1970 y se han mantenido en un nivel alto desde hace 15 años como resultado de “unos modos de producción y consumo no sostenibles”.

Consumo y cambio climático

En el año 2011, según Eurostat, cada ciudadano de la Unión Europea generó un promedio de 500 kilos de residuos sólidos municipales. Recuerdan asimismo que el consumo de productos (incluyendo su producción, transporte y distribución) representa cerca del 50% de las emisiones que contribuyen al
cambio climático,
y que el aumento de la cantidad de residuos que se debe gestionar requiere más infraestructuras de recogida y tratamiento, cuyo coste supone una carga para los presupuestos de los entes públicos locales y regionales.

Por ello recalcan la importancia de la reducción, “un factor técnico fundamental en la gestión de residuos a nivel local, pero también una noción que debería recordarnos la escasez de recursos naturales”.

Cómo participar en la iniciativa

Se puede participar en la EWWR tanto en calidad de autoridad pública, asociación, empresa, institución académica; como a título individual o en grupo.  Para ello, simplemente hay que darse de alta como “desarrollador de acción” rellenando un formulario y, tras completar el proceso, registrar la acción deseada en el territorio en que se vaya a realizar.

Como participante en las actividades, se puede acceder a una base de datos de las acciones programadas y desarrolladas en ediciones anteriores de la EWWR, así como a un mapa interactivo con las mismas.

Ideas para prevenir el residuo

Algunas de las ideas que se ofrecen a los organizadores incluyen, en la “R” de reducción, campañas de sensibilización dirigidas al público general, para lo que aconsejan generar contenido en vídeo y la distribución en plataformas de redes sociales. También recomiendan iniciativas para usar menos recursos, como la acción “Agua de Bar”, que consiste en degustar a ciegas diferentes tipos de agua -incluida la del grifo- y retar a los participantes a diferenciarlos.

Otras actividades para fomentar la reducción del empaquetado en los productos incluyen la de comparar los carritos de la compra para comprobar quién compró productos con menos embalaje o cómo se ha podido mejorar la compra para evitar el sobreenvasado.

En cuanto a la prevención del desperdicio alimentario, una opción es organizar talleres de cocina con sobras de comida o sesiones formativas de compostaje casero.

En el ámbito de la reutilización, se podrían organizar, por ejemplo, “flee markets” -tan de moda últimamente- con ropa, libros, muebles, aparatos electrónicos de segunda mano o talleres de reparación.

Respecto al reciclaje, se centran sobre todo en la información, con ideas como crear guías de clasificación fácilmente comprensibles para los hogares para su posterior distribución entre el público objetivo.

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