Problemas del agua y sus soluciones

Problemas del agua y sus soluciones para conservar un recurso imprescindible

Junto con los incendios del Amazonas, de África y, en España, de Canarias, la crisis mundial del agua ha estado en el punto de mira de los medios más preocupados por la degradación ambiental que sufre el planeta. Ocurrió, sobre todo, tras la publicación en agosto de los datos del Aqueduct Atlas de 2019, que elabora el World Resources Institute (Instituto Mundial de Recursos). La situación de estrés hídrico (riesgo de afrontar problemas de escasez de agua) que amenaza especialmente a países del sur de Asia, así como los de Oriente Medio, ha dado la voz de alarma una vez más sobre el desafío de mantener un recurso que es vital para la humanidad, y que incluso fue declarado un derecho humano por Naciones Unidas en julio de 2010.

El estrés hídrico en el mundo

Según el nuevo Aqueduct, los 17 países del mundo con más estrés hídrico —entre los que se encuentran Qatar, Palestina, India y Libia, por ejemplo— acogen a un cuarto de la población global, lo cual es preocupante si tenemos en cuenta la cantidad de personas que están o estarán sujetas a esta situación de falta de acceso al agua potable en un futuro próximo.

Pero no son sólo los países en vías de desarrollo los que se enfrentan al reto de la falta de recursos hídricos y fuentes de agua: también el sur de Estados Unidos (especialmente estados como Nuevo México, Arizona o California), España, Italia, Chile o los Emirates Árabes Unidos. Todos ellos cuentan con niveles de estrés hídrico muy elevados.

El agua debería ser el recurso más preciado, pues es la mayor necesidad del ser humano para garantizar su propia existencia. Y el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI, por sus siglas en inglés), lo ha puesto en valor los últimos días de agosto.

En una conferencia mundial, el SIWI ha reunido a expertos internacionales para analizar y proponer soluciones a los problemas en materia hídrica que afectan al planeta. Así, en la Semana Mundial del Agua (World Water Week) de 2019, celebrada durante los últimos días de agosto, un número récord de 4.000 participantes, provenientes de 138 países, atendieron a las 250 sesiones que se habían organizado desde el 25 hasta el 30.

Las ciudades son más vulnerables a la falta de agua

Se habló, como es de esperar, de la planificación urbana, en tanto que la gestión y el suministro del agua es normalmente competencia de los municipios y regiones, por lo menos en lo que respecta al saneamiento y a garantizar el suministro a los habitantes. Las ciudades están expuestas al riesgo añadido de la expansión y crecimiento poblacional. No es sorpresa, por tanto, que sean grandes urbes como Ciudad del Cabo (Sudáfrica), San Pablo (Brasil) o Chennai (India) las que han pasado por situaciones dramáticas de disponiblidad de agua en los últimos años. Tanto que han acaparado titulares por verse en circunstancias extremas con tal de recortar su gasto hídrico y así evitar el temido “día cero” (corte de suministro público).

Tal como destacó recientemente el periódico The New York Times, Ciudad de México es otra de las megatrópolis que se enfrenta a esta amenaza. La urbe, de más de 20 millones de habitantes, está agotando sus reservas de agua subterránea.

Por eso la semana mundial del agua puso el foco en la gobernanza de este recurso. El Ministro de Cooperación para el Desarrollo Internacional de Suecia señaló que, para el año 2051, si siguen las tendencias actuales de consumo y gestión del agua el 52% de la población mundial, así como el 40% de la producción de grano, podrán verse en riesgo.

Y es que la agricultura es uno de los mayores consumidores de agua. En realidad, el consumo humano representa apenas una mínima parte del uso que hacemos del agua dulce disponible. En países como Argentina la extracción de agua para la agricultura y ganadería representa el 74%, según los datos (2011) de la FAO. En India, este porcentaje asciende al 91% y, en España, está en el 60,51%, de acuerdo con la misma fuente. También la industria emplea a menudo una parte mayor de agua que la del consumo humano.

Agua y crisis climática

Por ello los especialistas y activistas ecologistas inciden en la urgencia de repensar el modelo actual de producción y consumo de aguas, en tanto que las fuentes hídricas ya están mermando de manera preocupante y lo continuarán haciendo a medida que el cambio climático avance.

Algunas de las consecuencias que la crisis climática podrá implicar sobre el agua dulce disponible pasan por la salinización del agua subterránea (que dejará en buena medida inutilizables a las reservas hídricas de los pozos) a causa de la subida del nivel del mar (la entrada del agua del mar en los pozos), así como la evotranspiración del agua de la superficie —es decir, la pérdida de humedad de una superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación— a causa del aumento de la temperatura atmosférica.

“Muchas de nuestras sociedades no son conscientes del papel vital que el agua desempeña para alcanzar la prosperidad, erradicar la pobreza y abordar la crisis climática. Juntos, podemos cambiar la percepción y desbloquear el potencial de soluciones relacionadas con el agua”, sentenció en su discurso de bienvenida a la cumbre el director ejecutivo del SIWI, Torgny Holmgren.

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