microplásticos

Microplásticos, ¿qué son y qué riesgos suponen para la vida marina y humana?

Escuchamos constantemente la palabra microplásticos, pero ¿Qué son realmente y cómo nos afecta? Que el planeta atraviesa una crisis de múltiples dimensiones (climática, de biodiversidad, democrática) no es noticia. Los medios de comunicación llevan años incidiendo en la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, de impulsar un cambio en el modelo de consumo —empezando por la industria— para favorecer la economía circular y proteger la naturaleza y los recursos finitos.

Sin embargo, todavía permanecen muchas dudas sobre algunos aspectos que se nos escapan. Un ejemplo es el problema de los plásticos abandonados en la naturaleza. Sabemos que el exceso de consumo (motivado también por prácticas como el sobreenvasado de los productos) y el desecho inadecuado de los residuos de material plástico conduce a un cada vez mayor número de plásticos que llegan a los océanos y comprometen la vida submarina ya que son ingeridos por animales marinos.

Cada segundo se vierten en los mares y océanos más de 200 kilogramos de plástico, lo que supone más de ocho millones de toneladas al año, según los datos que manejan las organizaciones ecologistas Sabemos también que el 80% de las basuras marinas proviene de entornos terrestres. Y, afortunadamente, sabemos cómo resolver este problema: apostando por la reducción de plásticos en productos de higiene, productos de limpieza, bolsas de plástico y todo aquel producto que no sea bidodegradable,  y, al mismo tiempo, por el reciclaje para favorecer que ese residuo se convierta en recurso y vuelva al ciclo productivo, que no haya un “resto”.

¿Qué son las partículas de plástico o microplásticos?

Ahora bien, hay un problema que se enmarca en la crisis de los plásticos y sobre el cual no se termina de disipar la confusión. Se trata de las partículas microplásticas. ¿Son plásticos más pequeños? 

No es tan sencillo. Se llaman así porque, en efecto, el tamaño los diferencia de los convencionales. Pero no es que consumamos plásticos más pequeños de lo normal y estos se hayan incluido en otra categoría porque sí. Es un problema que se podría incluso separar del asunto global, ya que tiene riesgos y soluciones específicas. Los microplásticos provienen de fuentes muy dispares: desde neumáticos hasta ropa sintética, pasando por productos cosméticos y procesos industriales. Cada vez que ponemos la lavadora se liberan a través de las aguas residuales hasta 700.000 micropartículas de plástico, que se desprenden de las fibras textiles. De allí, viajan por mares y ríos hasta los océanos. También pueden surgir de la degradación de otros residuos de plásticos, como botellas, bolsas o redes de pesca que terminan abandonadas en el mar.

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Tipos de microplásticos

Microplásticos primarios

Son los fabricados para ser utilizados en productos. Se utilizan normalmente como

limpiadores faciales y cosméticos. También son utilizados en el sector farmacológico.

Microplásticos secundarios

Se derivan del proceso de deterioro de desechos plásticos grandes, como las partes de plástico macroscópicas que conforman la Isla de basura del Pacífico. Con el tiempo, las propiedades físicas, biológicas, incluyendo la fotodegradación causada por la exposición al sol, puede reducir la integridad estructural de los desechos plásticos a un tamaño que es finalmente indetectable a simple vista. 

¿Cuál es el tamaño de los microplásticos? 

Según los parámetros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), los residuos plásticos pasan a considerarse microplásticos cuando su diámetro es inferior a los 5mm

¿Cuál es el riesgo principal que presentan? La fauna marina es la más amenazada por estas partículas, ya que sin saberlo llenan sus estómagos con ellas y no comen su alimento natural, por lo que acaban desnutridas. Además de la amenaza que estos microplásticos comportan para la biodiversidad marina —lo que termina comprometiendo la seguridad alimentaria de los humanos— desde las ONG ecologistas insisten en subrayar la forma en que la ingesta de microplásticos por parte de los peces llega también a nuestros estómagos. Según WWF, de media consumimos cada semana el equivalente a una tarjeta de crédito.

Un estudio señala que al menos 170 especies de vertebrados e invertebrados marinos ingieren restos antrópicos y un informe portugués halló microplásticos en el 19,8% de 263 pescados de 26 especies comerciales. No hablamos solo de peces, sino de otras especies marinas como los mejillones y las ostras, que ingieren microplásticos al alimentarse por filtración. Por otra parte, los cangrejos los inspiran a través de sus branquias y los ingieren por la boca, como los peces.

 

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